JOHAN WOLFGANG GOETHE


(Bailando). ¡Bah! En todas partes se mete. Lo que los otros
bailan, él lo ha de juzgar. Si no puede charlatanear a
propósito de cada paso, es como si el paso no hubiese
existido. Lo que más le altera es que nosotros vamos
adelante. Si quisiéseis vos dar vueltas en círculo, como lo
hace él en su viejo molino, acaso le parecería bien aún, sobre
todo si para ello le pidiéseis su venia.

PROCTOFANTASMISTA
¿Aún estáis ahí? ¡No, esto es inaudito! ¡Desapareced,
pues! Noso-tros hemos derramado la luz. Pero esa chusma
diabólica no tiene en consideración regla alguna. Somos tan
ilustrados, y sin embargo, se presentan aparecidos en Tegel.
¡Cuánto tiempo no he estado yo ba-rriendo semejante
ilusión, sin que eso quedara limpio! ¡Es verdade-ramente
inaudito!

LA HERMOSA
Cesad, pues, de fastidiarnos aquí.

PROCTOFANTASMISTA
Os lo digo a vuestra faz, espíritus: yo no sufro el
despotismo del espíritu; mi espíritu no lo puede ejercer.
(Siguen bailando.) Hoy, harto lo veo, nada me quiere salir bien.
No obstante, llevo siempre conmigo un Viaje, y confío aún,
antes de mi último paso, meter en cintura a diablos y poetas.
(Vase.)



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