JOHAN WOLFGANG GOETHE


¿Qué hacéis ahí en el extremo, viejos señores? Yo os
aplaudiría si os hallara buenamente en el medio, rodeado de
la algazara y del regocijo de la juventud. Bastante solo está
cada cual en su casa.

UN GENERAL
¿Quién puede confiar en las naciones, por mucho que
haga uno por ellas? Porque entre el pueblo, lo mismo que
entre las mujeres, la juventud figura siempre en lugar
preferente.

UN MINISTRO
Hoy día se vive demasiado lejos de lo justo. Para mí no
hay como los buenos ancianos. Porque, francamente, cuando
nosotros estábamos en nuestro apogeo, reinaba entonces la
verdadera edad de oro.

UN ADVENEDIZO DE LA FORTUNA
Indudablemente, tampoco éramos lerdos nosotros, y
muchas veces hicimos lo que no debíamos hacer. Mas ahora
todo se ha vuelto de arriba abajo, y eso precisamente cuando
pretendíamos consolidarlo.

UN AUTOR
¿Quién puede, ahora sobre todo, leer un escrito que
contenga algo medianamente razonable? Por lo que atañe a la
querida juventud, nunca ha sido tan petulante como ahora.



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