JOHAN WOLFGANG GOETHE




LA CATEDRAL

OFICIO CON ORGANO Y CANTO
MARGARITA entre la multitud; detrás de MARGARITA el
ESPÍRITU MALIGNO

EL ESPÍRITU MALIGNO
¡Cuán otra eras tú, Margarita, cuando, llena de inocencia
todavía, te acercabas aquí al altar y balbucías tus oraciones del
manoseado librito, con el corazón dividido entre Dios y tus
infantiles juegos! ¡Margarita! ¿Dónde tienes la cabeza? ¡Qué
iniquidad en tu pecho! ¿Ruegas por el alma de tu madre, que
por culpa tuya se durmió para sufrir en el otro mundo un
largo, largo tormento? ¿Cuya es la sangre vertida en el umbral
de tu puerta? Y en tus entrañas, ¿no se agita ya un ser, que
para tu tormento y el suyo, va creciendo y te acongoja con su
presencia llena de presagios?
MARGARITA
¡Ay! ¡Ay de mí! ¡Que no pueda librarme de los
pensamientos que cruzan por mi cabeza a despecho mío!



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