JOHAN WOLFGANG GOETHE




VALENTÍN
No mezcles a Dios Nuestro Señor en esas niñerías. Lo
hecho, hecho está, por desgracia, y saldrá lo que salga.
Empezaste de tapadillo con uno solo; luego van viniendo
otros a su vez, y cuando seas ya de una docena, entonces eres
también de toda la ciudad. Al principio, cuando nace la
deshonra, sale a luz en secreto, y se tiende sobre su cabeza y
sus orejas el velo de la noche. Sí, de buena gana la ahogarían.
Pero va creciendo y formándose, y entonces sale desnuda en
pleno día, sin que por eso haya aumentado su belleza.
Cuanto más feo se vuelve su rostro, tanto más busca ella la
luz del sol. En verdad, veo ya llegar el día en que todas las
personas honradas se apartarán de ti, ramera, como de un
cadáver infecto. El corazón desfallecerá en tu cuerpo cuando
te miren en los ojos. No llevarás ya cadenillas de oro, ni en la
iglesia te pondrás cerca del altar, ni tampoco irás a divertirte
en el baile luciendo una hermosa gorguera de encaje. En un
mísero rincón oscuro tendrás que ocultarte confundida entre
mendigos y lisiados, y aunque Dios te perdone, maldita serás
en la tierra.

MARTA
Encomendad vuestra alma a la misericordia divina.
¿Queréis aun cargar sobre vos la calumnia?

VALENTÍN



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