FAUSTO




LA TRAGEDIA

PRIMERA PARTE

LA NOCHE

Una estancia gótica, estrecha y de elevada bóveda. FAUSTO,
inquieto, sentado en su sillón delante de un pupitre.

FAUSTO
Con ardiente afán ¡ay! estudié a fondo la filosofía,
jurispru-dencia, medicina y también, por mi mal, la teología; y
héme aquí ahora, pobre loco, tan sabio como antes. Me
titulan maestro, me titu-lan hasta doctor y cerca de diez años
ha llevo de los cabezones a mis discípulos de acá para allá, a
diestro y siniestro... y veo que nada podemos saber. Ésto llega
casi a consumirme el corazón. Verdad es que soy más
entendido que todos esos estultos, doctores,. maestros, es-
critorzuelos y clérigos de misa y olla; no me atormentan
escrúpulos ni dudas, no temo al infierno ni al diablo... pero, a

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