JOHAN WOLFGANG GOETHE




INTERIOR DE LA MURALLA

En un hueco de la muralla, una devota imagen de la Dolorosa;
delante de ella, unos tiestos de flores.

MARGARITA pone llores frescas en los tiestos

MARGARITA
¡Ah1 ¡Vuelve compasiva tu rostro a mi duelo, Madre
dolorosa!
Con la espada en el corazón, con dolores mil, elevas los
ojos hacia tu Hijo moribundo.
Miras al Padre y lanzas suspiros a lo alto, por su angustia
y la tuya.
¿Quien es capaz de sentir como taladra el dolor mis
huesos? Lo que agita mi pobre corazón, lo que lo estremece,
lo que él ansía, sólo tú lo sabes, nadie más que tú.
Doquiera que vaya, ¡qué dolor, qué dolor, que dolor
siento aquí en mi pecho! No bien estoy sola, ¡ay! lloro, lloro y
lloro, y se me parte el corazón.



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