JOHAN WOLFGANG GOETHE


¡Ah! ¿No podré yo jamás, durante una horita, reposar,
tranquilo en tu seno, oprimir pecho contra pecho y penetrar
el alma en el alma?

MARGARITA
¡Ah! ¡si tan siquiera durmiese sola! De buen grado te
dejaría descorrido el cerrojo esta noche, pero mi madre tiene
el sueño ligero, y si nos sorprendiese, yo moriría al punto allí
mismo.

FAUSTO
No hay cuidado, ángel mío. Toma este pomito. Tres gotas
tan sólo en su bebida sumen plácidamente la naturaleza en
profundo sueño.

MARGARITA
¿Qué no haría yo por ti? Espero que eso no la dañará.

FAUSTO
De no ser así, ¿te lo aconsejara yo, amor mío?

MARGARITA
Sólo al mirarte, ¡oh tú el mejor de los hombres!, no sé que
me impele a cumplir tu voluntad. Tanto hice ya por ti, que
casi nada me queda por hacer. (Vase).
(Entra MEFISTÓFELES)

MEFISTÓFELES

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