FAUSTO




MARGARITA
No quisiera yo vivir con alguno de ellos. Si una vez llega
a pasar la puerta, siempre lanza dentro una mirada tan
burlona y medio colérica... Bien se echa de ver que no toma
interés por nada, y en la frente lleva escrito que a nadie puede
amar. Hállome tan a gusto en tus brazos, tan libre, tan
ardientemente abandonada, y la presencia de ese hombre me
oprime el corazón.

FAUSTO
¡Oh ángel lleno de presentimientos!

MARGARITA
Hasta un extremo tal esto me domina, que dondequiera
que él se acerque tan sólo a nosotros, llego a creer que ya no
te amo. Cuando está ahí, tampoco podría yo jamás orar. Esto
me devora el corazón, y a ti, Enrique, debe pasarte lo mismo.

FAUSTO
Eso es que le tienes antipatía.

MARGARITA
Ahora debo retirarme.

FAUSTO




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