JOHAN WOLFGANG GOETHE


Oprimido está mi corazón, huyó de mi el sosiego; nunca
lo reco-braré, nunca, nunca más.
Mi corazón se lanza hacia él. ¡Ah! ¡si yo pudiese abrazarle
y retenerle,
y besarle cual yo quisiera, aunque hubiese de morir en sus
besos!




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