FAUSTO


Así, os lo agradezco, porque con los muertos nunca me
ha gusta-do meterme. Prefiero las mejillas carnosas y frescas.
No me vengan a mí con cadáveres. Me pasa lo mismo que el
gato con el ratón.

EL SEÑOR
Pues bien, séate ello concedido. Desvía de su origen este
espíritu, y si en él puedes hacer presa, llévatelo contigo por tu
sen-da abajo; pero caiga sobre ti la confusión si te ves
obligado a confesar que, en medio de su vago impulso, el
hombre bueno sabe discernir bien el recto camino.

MEFISTÓFELES
Perfectamente; sólo que no durará esto mucho. No paso
el menor cuidado por mi apuesta. Si me salgo con la mía,
permitidme que a mis anchas goce yo de mi triunfo. Tendrá
que comer polvo, y con delicia, como mi prima, la famosa
serpiente.

EL SEÑOR
Puedes aparecerte, pues, también a tu albedrío jamás odié
a tus semejantes; de todos los espíritus que niegan, el burlón
es el que menos me molesta. Harto fácilmente puede relajarse
la actividad del hombre, y éste no tarda en aficionarse al
reposo absoluto. Por esta razón le doy gustoso un
compañero que, debiendo obrar como diablo, le incite y
ejerza influencia sobre él. (A los Angeles). Pero vosotros,
verdaderos hijos de Dios, regocijaos en la espléndida belleza

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