JOHAN WOLFGANG GOETHE


palabra, sin que ni una vez siquiera pudiese yo comer mi
parte en paz y sosiego."

MARTA
¡Cómo! ¿Así se olvidaba de toda mi fidelidad, de todo mí
cariño, de mi trajín de día y de noche?

MEFISTÓFELES
Eso no. Pensaba de todo corazón en esas cosas, y añadió:
"Cuan-do partí de Malta, oré fervorosamente por mi mujer y
mis hijos y así el cielo nos fué tan propicio, que nuestra nave
apresó un bajel turco que conducía un tesoro del gran Sultán.
Allí tuvo el valor su recompensa, y por lo tanto, recibí yo
también, como era de regla, mi parte bien medida."

MARTA
¿Eh? ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Lo habrá enterrado quizá?

MEFISTÓFELES
¡Quién sabe donde lo guardan ahora los cuatro vientos!
Una gentil damisela se interesó por él cuando, extranjero en
Nápoles, paseábase tranquilo de un lado a otro, y tantas y
tantas pruebas le dió de amor y fidelidad, que el pobre se
sintió de ellas hasta su feliz muerte.

MARTA




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