FAUSTO




MEFISTÓFELES
Estaba yo junto a su lecho de muerte, que era un poquito
mejor que el estiércol: de paja medio podrida. Pero eso sí,
murió como buen cristiano, y vió que era mucho más aún lo
que tenía que pagar. "¡Cuán-to no debo odiarme hasta el
fondo de mi alma -exclamaba él- por aban-donar de este
modo mi oficio y mi mujer! ¡Ah! Este recuerdo me mata. Si al
menos me perdonara ella en esta vida."

MARTA
(Llorando). ¡Esposo de mi alma! Mucho tiempo ha que le
perdoné.

MEFISTÓFELES
"Pero, bien lo sabe Dios -siguió diciendo-, más culpa
tuvo ella que yo."

MARTA
En eso miente. ¡Habráse visto! ¡Mentir estando al borde
de la sepultura!

MEFISTÓFELES
Seguramente deliraba en sus últimos momentos, si es que
algo entiendo de esto. "Yo -continuaba él- no tenía tiempo
para estarme papando moscas; primero darle hijos, y luego
ganar para ellos el pan, y pan en toda la extensión de la



139

138