JOHAN WOLFGANG GOETHE




GABRIEL
Y rápida, con inconcebible rapidez, gira en derredor la
magnifi-cencia de la Tierra, alternando los esplendores
paradisíacos con la noche profunda llena de espantos. Salta
espumante el mar en anchas oleadas al batir los profundos
cimientos de las rocas; y rocas y mar son arrastrados en el
raudo curso eterno de las esferas.

MIGUEL
Y rugen a porfía las tormentas desde el mar a la tierra y
desde la tierra al mar, formando furiosas en torno una cadena
de la más pro-funda acción. Relumbra el rayo devastador
precediendo en su vía al estampido del trueno. Mas tus
mensajeros, Señor, veneran el apacible curso de tu día.

LOS TRES
Tal espectáculo infunde fortaleza a los ángeles, aunque
ninguno pueda profundizarte; y todas las sublimes obras
tuyas son espléndidas como en el primer día.

MEFISTÓFELES
Ya que de nuevo te llegas acá, Señor, y preguntas cómo
andan las cosas entre nosotros, y ya que en otro tiempo solías
verme con agrado, aquí me ves también entre la servidumbre.
Perdona, yo no sé expresarme con palabras altisonantes,
aunque me escarnezca el corro entero. Mi jerigonza te
movería ciertamente a risa si no hubieras perdido la

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