FAUSTO


del cielo; podéis prodigar las estrellas. Agua, fuego,
escarpadas rocas, animales, aves, nada de esto falta. Así, pues,
recorred a grandes pasos en la angosta casa de tablas todo el
círculo de la creación, y con prudente rapi-dez idos, desde el




PROLOGO EN EL CIELO

EL SEÑOR, LAS MILICIAS CELESTES y luego
MEFISTÓFELES

LOS TRES ARCÁNGELES se adelantan

RAFAEL
El Sol, según antigua usanza, deja oír su canto en
competencia con sus hermanas las esferas , y con la rapidez
del rayo sigue su pres-crito curso hasta el fin. Su vista
infunde fortaleza a los ángeles, aun-que ninguno pueda
profundizarlo. Las obras sublimes hasta lo incon-cebible son
espléndidas como en el primer día.



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