FAUSTO




UNA CALLE

FAUSTO, MARGARITA, transitando

FAUSTO
Bella señorita ¿puedo atreverme a ofreceros mi brazo y
corn-pañía?

MARGARITA
No soy señorita ni bella, y se ir sola a mi casa. (Se suelta y
se aleja.)

FAUSTO
¡Por el cielo, que es hechicera esta niña! Jamás vi cosa
igual. ¡Tan modesta y virtuosa, pero a la vez algo arisca! El
carmín de sus labios, la tersura de sus mejillas, eso no lo
olvidaré en todos los días de mi vida. Su manera de bajar los
ojos se ha grabado profundamente en mi corazón; su modo
de mostrarse esquiva, en fin, es para dejar a uno embelesado
por completo.
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