FAUSTO


(La Bruja, haciendo estrambóticos ademanes, traza un círculo en el
cual dispone objetos extraños. Entretanto, los vasos y las mar-mitas
empiezan a sonar, haciendo música. Por fin, trae ella un grue-so librote
y coloca los Monos dentro del círculo, para que le sirvan de atril y tengan
la antorcha. Hace a Fausto seña de acercarse.)

FAUSTO
(A Mefistófeles). No, dime: ¿en qué vendrá a parar todo
ello? Esos chirimbolos extravagantes, esos ademanes
frenéticos, esa farsa tan ridícula me son conocidos y asaz
odiosos.

MEFISTÓFELES
¡Bah! ¡bufonadas! Eso no es más que para reír. No seas
tan repa-rón. Ella, como buen médico, ha de hacer un poco
de comedia para que el licor te obre bien. (Obliga a Fausto a
entrar en el Círculo).

LA BRUJA
(Con grande énfasis empieza a declamar leyendo en el libro). Es
menester que lo entiendas. De uno haz diez, y el dos quítalo,
y tres haz al punto, ¡así eres rico! Deja el cuatro. De cinco y
seis, así dice la bruja, haz siete y ocho; de esta suerte está
consumado, y nueve es uno, y diez es ninguno. Esta es la
tabla de multiplicar de las brujas.

FAUSTO
Antójaseme que la vieja delira.

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