FAUSTO


viviente. Amado hijo mío, acuérdate de esto. Tú debes morir.
Es de arcilla, y se hace añicos.

MEFISTÓFELES
¿Para qué sirve esa criba?

EL MONO
(Descolgándola). Si fueras un ladrón, yo te reconocería al pun-to.
(Corre hacia la Mona, y la hace mirar a través de la criba). Mira a
través de la criba. ¿Reconoces al ladrón y no te atreves a
nombrarlo?

MEFISTÓFELES
(Acercándose a la lumbre). ¿Y ese puchero?

EL MONO y LA MONA
¡Necio mentecato! ¡No conoce el puchero! ¡No conoce la
marmita!

MEFISTÓFELES
¡Deslenguado animal!

EL MONO
Toma el escobón que está aquí y siéntate en esta silla.
(Invitando a Mefistófeles a sentarse).

FAUSTO



109

108