JOHAN WOLFGANG GOETHE




MEFISTÓFELES
¡Quiá! Una cháchara como esa es cabalmente la que sigo
con más gusto. (A los animales). Ea, decidme, muñecos
malditos, ¿qué papilla es esa que estáis revolviendo ahí?

LOS ANIMALES
Cocemos unas sopas aguadas para los pobres.

MEFISTÓFELES
Entonces tendréis un gran público.

EL MONO
(Acercándose a Mefistófeles y haciéndole carantoñas). ¡Oh! Ju-
guemos a los dados en seguida, y hazme rico dejándome
ganar. Esto anda muy mal, y si yo tuviese dinero, estaría
dotado de juicio.

MEFISTÓFELES
¡Qué dichoso se juzgaría el mono si pudiera jugar
también a la lotería!
(Entretanto, los monos pequeños han estado jugando con una gran
bola, y la hacen rodar hacia adelante).

EL MONO
¡He aquí el mundo! Sube y baja y rueda sin cesar. Suena
como vidrio. ¡Cuán pronto se quiebra! Está hueco por
dentro. Por aquí brilla mucho, y por aquí aun más. Yo soy

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