Drácula


(Recordar: ¿en qué circunstancias no evitaría yo el abismo del in-
fierno?) Omnia Romæ venalia sunt. ¡El infierno tiene su precio! verb. sap.
Si hay algo detrás de este instinto será de mucho valor rastrearlo después
con gran precisión, de tal manera que mejor comienzo a hacerlo, y por lo
tanto...
R.M. Renfield, ætat. 59.-Temperamento sanguíneo; gran fortaleza
física; excitable mórbidamente; períodos de decaimiento que terminan en
alguna idea fija, la cual no he podido descifrar. Supongo que el tempera-
mento sanguíneo mismo y la influencia perturbadora terminan en un de-
senlace mentalmente logrado; un hombre posiblemente peligroso,
probablemente peligroso si es egoísta. En hombres egoístas, la cautela es
un arma tan segura para sus enemigos como para ellos mismos. Lo que yo
pienso sobre esto es que cuando el yo es la idea fija, la fuerza centrípeta es
equilibrada a la centrífuga; cuando la idea fija es el deber, una causa, etc., la
última fuerza es predominante, y sólo pueden equilibrarla un accidente o
una serie de accidentes.

Carta de Quincey P. Morris al honorable Arthur Holmwood
25 de mayo
"Mi querido Arthur:
"Hemos contado embustes al lado de una fogata en las praderas; y
hemos atendido las heridas del otro después de tratar de desembarcar en
las Marquesas; y hemos brindado a orillas del lago Titicaca. Hay más em-
bustes que contar, y más heridas que sanar, y otro brindis que hacer. ¿No
permitirás que esto sea así mañana por la noche en la fogata de mi cam-
pamento? No dudo al preguntártelo, pues sé que cierta dama está invitada
a cierta cena, y tú estás libre. Sólo habrá otro convidado: nuestro viejo
compinche en Corea, Jack Seward. El también va a venir, y los dos de-
seamos mezclar nuestras lágrimas en torno de la copa de vino, y luego
hacer un brindis de todo corazón por el hombre más feliz de este ancho
mundo, que ha ganado el corazón más noble que ha hecho Dios y es el que
más merece ganárselo. Te prometemos una calurosa bienvenida y un
saludo afectuoso, y un brindis tan sincero como tu propia mano derecha.
Ambos juramos irte a dejar a casa si bebes demasiado en honor de cierto
par de ojos. ¡Te espero!
"Tu sincero amigo de siempre,
QUINCEY P. MORRIS"

Telegrama de Arthur Holmwood a Quincey P. Morris
26 de mayo
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