Drácula


Pero no estoy con ánimo para describir tanta belleza, pues cuando
hube contemplado la vista exploré un poco más; por todos lados puertas,
puertas, puertas, todas cerradas y con llave. No hay ningún lugar, a excep-
ción de las ventanas en las paredes del castillo, por el cual se pueda salir.
¡El castillo es en verdad una prisión, y yo soy un prisionero!




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