Drácula


razón de una persona, si se presentan con demasiada frecuencia. Voy a ver
al doctor van Helsing o al doctor Seward para que me receten algo que me
haga dormir profundamente; lo único malo es que temo alarmarlos. Un
sueño semejante se mezclaría en estos momentos con sus temores por mí.
Esta noche deberé esforzarme por dormir de manera natural. Si no lo
logro, debo lograr que me den para mañana en la noche una dosis de clo-
ral; eso no me causará por una vez ningún daño y me sentará bien una
buena noche de sueño. Hoy desperté más fatigada que si no hubiera dor-
mido en absoluto.
2 de octubre, a las diez de la noche. Anoche dormí, pero no soñé.
Debo haber dormido profundamente, puesto que no desperté cuando se
acostó Jonathan, pero el sueño no me ha sentado todo lo bien que sería de
desear, puesto que hoy me he sentido débil y desanimada. Pasé todo el día
de ayer tratando de dormir o acostada, dormitando. Por la tarde, el señor
Renfield preguntó si podría verme. ¡Pobre hombre! Estuvo muy amable, y
al marcharse me besó la mano y rogó a Dios que me bendijera. En cierto
modo, eso me afectó mucho, y las lágrimas acuden a mis ojos cuando pi-
enso en él. Esta es una nueva debilidad de la que tengo que preocuparme y
cuidarme. Jonathan se entristecería mucho si supiera que he estado
llorando. Tanto él como los demás estuvieron fuera hasta la hora de la
cena, y regresaron muy cansados. Hice todo lo posible por alegrarlos, y
creo que el esfuerzo me sentó bien, puesto que me olvidé de lo cansada
que estaba yo misma. Después de la cena me mandaron a acostarme y to-
dos salieron a fumar juntos, según dijeron, pero sabía perfectamente que lo
que deseaban era contarse unos a otros lo que les había sucedido a cada
uno de ellos durante el día; comprendí por la actitud de Jonathan que tenía
algo muy importante que comunicarles. No tenía tanto sueño como de-
bería; por consiguiente, antes de que se fueran le pedí al doctor Seward
que me diera alguna pastilla para dormir, de cualquier tipo, ya que no había
dormido bien la noche anterior. Con mucha habilidad, me preparó una
droga adormecedora y me la dio, diciéndome que no me causaría ningún
daño, ya que era muy ligera... La he tomado y estoy esperando a que el
sueño me venza, lo cual me parece todavía algo lejano. Espero no haber
hecho mal, ya que cuando el sueño comienza a apoderarse de mí, me asalta
un nuevo temor; es posible que haya cometido una tontería al privarme del
poder de despertar. Es posible que lo necesite. Ya tengo sueño.
¡Buenas noches!




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