Bram Stoker


señorita Lucy ni temo por ella; en cuanto a la causa a la que debe el ser
muerta viva, tenemos ahora el poder de registrar su tumba y guarecernos.
Es inteligente, como me lo ha dicho el señor Jonathan, y por el modo en
que nos ha engañado durante todo el tiempo que luchó con nosotros por
apoderarse de la señorita Lucy. La mejor prueba de ello es que perdimos.
En muchos aspectos, los muertos vivos son fuertes. Tienen la fuerza de
veinte hombres, e incluso la de nosotros cuatro, que le dimos nuestras
fuerzas a la señorita Lucy. Además, puede llamar a su lobo y no sé qué
pueda suceder. Por consiguiente, si va allá esta noche, me encontrará allá;
pero no me verá ninguna otra persona, hasta que sea ya demasiado tarde.
Empero, es posible que no le resulte muy atractivo ese lugar. No hay razón
por la que debiera presentarse, ya que su coto de caza contiene piezas más
importantes que el cementerio de la iglesia donde duerme la mujer muerta
viva y vigila un anciano.
"Por consiguiente, escribo esto por si acaso... Recoja los papeles
que se encuentran junto a esta nota: los diarios de Harker y todo el resto,
léalos, y, después, busque a ese gran muerto vivo, córtele la cabeza y
queme su corazón o atraviéselo con una estaca, para que el mundo pueda
estar en paz sin su presencia.
"Si sucede lo que temo, adiós.
VAN HELSING"


Del diario del doctor Seward
28 de septiembre. Es maravilloso lo que una buena noche de sueño
reparador puede hacer por uno. Ayer estaba casi dispuesto a aceptar las
monstruosas ideas de van Helsing, pero, en estos momentos, veo con
claridad que son verdaderos retos al sentido común. No me cabe la menor
duda de que él lo cree todo a pie juntillas. Me pregunto si no habrá perdido
el juicio. Con toda seguridad debe haber alguna explicación lógica de todas
esas cosas extrañas y misteriosas. ¿Es posible que el profesor lo haya
hecho todo él mismo? Es tan anormalmente inteligente que, si pierde el
juicio, llevaría a cabo todo lo que se propusiera, con relación a alguna idea
fija, de una manera extraordinaria. Me niego a creerlo, puesto que sería
algo tan extraño como lo otro descubrir que van Helsing está loco; pero,
de todos modos, tengo que vigilarlo cuidadosamente. Es posible que así
descubra algo relacionado con el misterio.
29 de septiembre, por la mañana... Anoche, poco antes de las diez,
Arthur y Quincey entraron en la habitación de van Helsing; éste nos dijo
todo lo que deseaba que hiciéramos; pero, especialmente, se dirigió a Ar-
thur, como si todas nuestras voluntades estuvieran concentradas en la

201

201