Drácula


queño listón azul pálido que llevaba alrededor de mi cuello y lo sellé sobre
el nudo con lacre, usando como sello mi anillo de bodas. Entonces lo besé
y se lo mostré a mi marido; le dije que así lo guardaría, y que sería una
señal exterior y visible para nosotros durante toda nuestra vida de que
confiábamos el uno en el otro; que nunca lo abriría, a menos que fuera por
su propio bien o por cumplir un deber ineludible. Entonces él tomó mi
mano entre las suyas, y, ¡oh, Lucy, fue la primera vez que él tomó las
manos de su mujer!, y dijo que eran las cosas más bonitas en todo el ancho
mundo, y que si fuera necesario pasaría otra vez por todo lo pasado para
merecerlas. El pobrecito ha de haber querido decir por parte del pasado,
pero todavía no puede pensar sobre el tiempo, y no me sorprendería que
en un principio mezclara no sólo los meses, sino también los años.
"Bien, querida, ¿qué más puedo decir? Sólo puedo decirte que soy
la mujer más feliz de todo este ancho mundo, y que yo no tenía nada que
darle excepto a mí misma, mi vida y mi confianza, y que con estas cosas
fue mi amor y mi deber por todos los días de mi vida. Y, querida, cuando
me besó, y me atrajo hacia él con sus pobres débiles manos, fue como una
plegaria muy solemne entre nosotros dos...
"Lucy, querida, ¿sabes por qué te digo todo esto? No solo porque
es tan dulce para mí, sino también porque tú has sido, y eres mi más
querida amiga. Fue mi privilegio ser tu amiga y guía cuando tú saliste del
aula de la escuela para prepararte en el mundo de la vida. Quiero verte
ahora, y con los ojos de una esposa muy feliz, a lo que me ha conducido el
deber, para que en tu propia vida de matrimonio tú también puedas ser tan
feliz como yo. Mi querida, que Dios Todopoderoso haga que tu vida sea
todo lo que promete ser: un largo día de brillante sol, sin vientos adversos,
sin olvidar el deber, sin desconfianza. No debo desearte que no tengas pe-
nas, pues eso nunca puede ser; pero si te deseo que siempre seas tan feliz
como lo soy yo ahora. Adiós, querida. Pondré esta carta inmediatamente
en el correo, y quizá te escriba muy pronto otra vez. Debo terminar ya,
pues Jonathan está despertando. ¡Debo atender a mi marido!
"Quien siempre te quiere,
MINA HARKER"

Carta de Lucy Westenra a Mina Harker
Whitby, 30 de agosto
"Mi queridísima Mina:
"Océanos de amor y millones de besos, y que pronto estés en tu
propio hogar con tu marido. Me gustaría que regresaran pronto para que

106

106