cuando, el recuerdo a lo que vi dirijo,
y el ingenio refreno más que nunca, 21

porque sin guía de virtud no corra;
tal que, si buena estrella, o mejor cosa,
me ha dado el bien, yo mismo no lo enturbie. 24

Cuantas el campesino que descansa
en la colina, cuando aquel que alumbra
el mundo, oculto menos tiene el rostro, 27

cuando a las moscas siguen los mosquitos,
luciérnagas contempla allá en el valle,
en el lugar tal vez que ara y vendimia; 30

toda resplandecía en llamaradas
la bolsa octava, tal como advirtiera
desde el sitio en que el fondo se veía. 33

Y como aquel que se vengó con osos, 34
vio de Elías el carro al remontarse,
y erguidos los caballos a los cielos, 36

que con los ojos seguir no podia,
ni alguna cosa ver salvo la llama,
como una nubecilla que subiese; 39

tal se mueven aquéllas por la boca
del foso, mas ninguna enseña el hurto,
y encierra un pecador cada centella. 42

Yo estaba tan absorto sobre el puente,
que si una roca no hubiese agarrado,
sin empujarme hubiérame caído. 45

Y viéndome mi guía tan atento
dijo: « Dentro del fuego están las almas,
todas se ocultan en donde se queman.» 48

«Maestro -le repuse-, al escucharte
estoy más cierto, pero ya he notado
que así fuese, y decírtelo quería: 51

¿quién viene en aquel fuego dividido,
que parece surgido de la pira
donde Eteocles fue puesto con su hermano?» 54

Me respondió: «Allí dentro se tortura
a Ulises y a Diomedes, y así juntos 56

96