Caballeros he visto alzar el campo,
comenzar el combate, o la revista,
y alguna vez huir para salvarse; 3

en vuestra tierra he visto exploradores,
¡Oh aretinos! y he visto las mesnadas, 5
hacer torneos y correr las justas, 6

ora con trompas, y ora con campanas,
con tambores, y hogueras en castillos,
con cosas propias y también ajenas; 9

mas nunca con tan rara cornamusa,
moverse caballeros ni pendones,
ni nave al ver una estrella o la tierra. 12

Caminábamos con los diez demonios,
¡fiera compaña!, mas en la taberna
con borrachos, con santos en la iglesia. 15

Mas a la pez volvía la mirada,
por ver lo que la bolsa contenía
y a la gente que adentro estaba ardiendo. 18

Cual los delfines hacen sus señales 19
con el arco del lomo al marinero,
que le preparan a que el leño salve, 21

por aliviar su pena, de este modo
enseñaban la espalda algunos de ellos,
escondiéndose en menos que hace el rayo. 24

Y como al borde del agua de un charco
hay renacuajos con el morro fuera,
con el tronco y las ancas escondidas, 27

se encontraban así los pecadores;
mas, como se acercaba Barbatiesa,
bajo el hervor volvieron a meterse. 30

Yo vi, y el corazón se me acongoja,
que uno esperaba, así como sucede 32
que una rana se queda y otra salta; 33

Y Arañaperros, que a su lado estaba,
le agarró por el pelo empegotado
y le sacó cual si fuese una nutria. 36

Ya de todos el nombre conocía,

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