¡Ah, qué fiera tenía su apariencia,
y parecían cuán amenazantes
sus pies ligeros, sus abiertas alas! 33

En su hombro, que era anguloso y soberbio,
cargaba un pecador por ambas ancas,
agarrando los pies por los tendones. 36

«¡Oh Malasgarras --dijo desde el puente-,
os mando a un regidor de Santa Zita! 38
Ponedlo abajo, que voy a por otro 39

a esa tierra que tiene un buen surtido:
salvo Bonturo todos son venales; 41
del "ita" allí hacen "no" por el dinero.» 42

Abajo lo tiró, y por el escollo
se volvió, y nunca fue un mastín soltado
persiguiendo a un ladrón con tanta prisa. 45

Aquél se hundió, y se salía de nuevo;
mas los demonios que albergaba el puente
gritaron: «¡No está aquí la Santa Faz, 48

y no se nada aquí como en el Serquio!
así que, si no quieres nuestros garfios,
no te aparezcas sobre la resina.» 51

Con más de cien arpones le pinchaban,
dicen: «Cubierto bailar aquí debes,
tal que, si puedes, a escondidas hurtes.» 54

No de otro modo al pinche el cocinero
hace meter la carne en la caldera,
con los tridentes, para que no flote. 57

Y el buen Maestro: «Para que no sepan
que estás agua -me dijo- ve a esconderte
tras una roca que sirva de abrigo; 60

y por ninguna ofensa que me hagan,
debes temer, que bien conozco esto,
y otras veces me he visto en tales líos.» 63

Después pasó del puente a la otra parte;
y cuando ya alcanzó la sexta fosa;
le fue preciso un ánimo templado. 66

Con la ferocidad y con la saña

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