se acogieron al sitio, que era fuerte,
pues el pantano aquel lo rodeaba. 90

Fundaron la ciudad sobre sus huesos;
y por quien escogió primero el sitio,
Mantua, sin otro augurio, la llamaron. 93

Sus moradores fueron abundantes,
antes que la torpeza de Casoldi, 95
de Pinamonte engaño recibiese. 96

Esto te advierto por si acaso oyeras
que se fundó de otro modo mi patria,
que a la verdad mentira alguna oculte.» 99

Y yo: «Maestro, tus razonamientos
me son tan ciertos y tan bien los creo,
que apagados carbones son los otros. 102

Mas dime, de la gente que camina,
si ves alguna digna de noticia,
pues sólo en eso mi mente se ocupa.» 105

Entonces dijo: «Aquel que desde el rostro 106
la barba ofrece por la espalda oscura,
fue, cuando Grecia falta de varones 108

tanto, que había apenas en las cunas
augur, y con Calcante dio la orden
de cortar en Aulide las amarras. 111

Se llamaba Euripilo, y así canta
algún pasaje de mi gran tragedia:
tú bien lo sabes pues la sabes toda. 114

Aquel otro en los flancos tan escaso,
Miguel Escoto fue, quien en verdad 116
de los mágicos fraudes supo el juego. 117

Mira a Guido Bonatti, mira a Asdente,
que haber tomado el cuero y el bramante
ahora querría, mas tarde se acuerda; 120

Y a las tristes que el huso abandonaron, 121
las agujas y ruecas, por ser magas
y hechiceras con hierbas y figuras. 123

Mas ahora ven, que llega ya al confín
de los dos hemisferios, y a las ondas

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