Yo me reuní al momento con mi escolta;
luego, con pocos pasos, alcanzamos
un escollo saliente de la escarpa. 69

Con mucha ligereza lo subimos
y, vueltos a derecha por su dorso,
de aquel círculo eterno nos marchamos. 72

Cuando estuvimos ya donde se ahueca
debajo, por dar paso a los penados,
el guía dijo: « Espera, y haz que pongan 75

la vista en ti esos otros malnacidos,
a los que aún no les viste el semblante,
porque en nuestro sentido caminaban.» 78

Desde el puente mirábamos el grupo
que al otro lado hacia nosotros iba,
y que de igual manera azota el látigo. 81

Y sin yo preguntarle el buen Maestro
«Mira aquel que tan grande se aproxima,
que no le causa lágrimas el daño. 84

¡Qué soberano aspecto aún conserva!
Es Jasón, que por ánimo y astucia 86
dejó privada del carnero a Cólquida. 87

Éste pasó por la isla de Lemmos,
luego que osadas hembras despiadadas
muerte dieran a todos sus varones: 90

con tretas y palabras halagüeñas
a Isifile engañó, la muchachita
que antes había a todas engañado. 93

Allí la dejó encinta, abandonada;
tal culpa le condena a tal martirio;
también se hace venganza de Medea. 96

Con él están los que en tal modo engañan:
y del valle primero esto te baste
conocer, y de los que en él castiga.» 99

Nos hallábamos ya donde el sendero
con el margen segundo se entrecruza,
que a otro arco le sirve como apoyo. 102

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