dijo después: «Bien oye el precavido.» 99

Pero yo no dejé de hablar por eso
con ser Brunetto, y pregunto quién son
sus compañeros de más alta fama. 102

Y él me dijo: «Saber de alguno es bueno;
de los demás será mejor que calle,
que a tantos como son el tiempo es corto. 105

Sabe, en suma, que todos fueron clérigos
y literatos grandes y famosos,
al mundo sucios de un igual pecado. 108

Prisciano va con esa turba mísera, 109
y Francesco D'Accorso; y ver con éste, 110
si de tal tiña tuvieses deseo, 111

podrás a quien el Siervo de los Siervos
hizo mudar del Arno al Bachiglión, 113
donde dejó los nervios mal usados. 114

De otros diría, mas charla y camino
no pueden alargarse, pues ya veo
surgir del arenal un nuevo humo. 117

Gente viene con la que estar no debo:
mi "Tesoro" te dejo encomendado, 119
en el que vivo aún, y más no digo.» 120

Luego se fue, y parecía de aquellos
que el verde lienzo corren en Verona 122
por el campo; y entre éstos parecía 123
de los que ganan, no de los que pierden.

CANTO XVI

Ya estaba donde el resonar se oía
del agua que caía al otro círculo,
como el que hace la abeja en la colmena; 3

cuando tres sombras juntas se salieron,
corriendo, de una turba que pasaba
bajo la lluvia de la áspera pena. 6

Hacia nosotros gritando venían:
«Detente quien parece por el traje
ser uno de la patria depravada.» 9

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