que por la otra más y más aumenta
su fondo, hasta que al fin llega hasta el sitio
en donde están gimiendo los tiranos. 132

La diving justicia aquí castiga
a aquel Atila azote de la tierra 134
y a Pirro y Sexto; y para siempre ordeña 135

las lágrimas, que arrancan los hervores,
a Rinier de Corneto, a Rinier Pazzo 137
qué en los caminos tanta guerra hicieron.» 138
Volvióse luego y franqueó aquel vado.

CANTO XIII

Neso no había aún vuelto al otro lado,
cuando entramos nosotros por un bosque
al que ningún sendero señalaba. 3

No era verde su fronda, sino oscura;
ni sus ramas derechas, mas torcidas;
sin frutas, mas con púas venenosas. 6

Tan tupidos, tan ásperos matojos
no conocen las fieras que aborrecen
entre Corneto y Cécina los campos. 9

Hacen allí su nido las arpías, 10
que de Estrófane echaron al Troyano
con triste anuncio de futuras cuitas. 12

Alas muy grandes, cuello y rostro humanos
y garras tienen, y el vientre con plumas;
en árboles tan raros se lamentan. 15

Y el buen Maestro: «Antes de adentrarte,
sabrás que este recinto es el segundo
-me comenzó a decir- y estarás hasta 18

que puedas ver el horrible arenal;
mas mira atentamente; así verás
cosas que si te digo no creerías.» 21

Yo escuchaba por todas partes ayes,
y no vela a nadie que los diese, 23
por lo que me detuve muy asustado. 24

Yo creí que él creyó que yo creía
que tanta voz salía del follaje,

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