¡Oh suma luz que tanto sobrepasas
los conceptos mortales, a mi mente
di otro poco, de cómo apareciste, 69

y haz que mi lengua sea tan potente,
que una chispa tan sólo de tu gloria
legar pueda a los hombres del futuro; 72

pues, si devuelves algo a mi memoria
y resuenas un poco en estos versos,
tu victoria mejor será entendida. 75

Creo, por la agudeza que sufrí
del rayo, que si hubiera retirado
la vista de él, hubiéseme perdido. 78

Y esto, recuerdo, me hizo más osado
sosteniéndola, tanto que junté
con el valor infinito mi vista. 81

¡Oh gracia tan copiosa, que me dio
valor para mirar la luz eterna,
tanto como la vista consentía! 84

En su profundidad vi que se ahonda,
atado con amor en un volumen,
lo que en el mundo se desencuaderna: 87

sustancias y accidentes casi atados
junto a sus cualidades, de tal modo
que es sólo débil luz esto que digo. 90

Creo que vi la forma universal
de este nudo, pues siento, mientras hablo,
que más largo se me hace mi deleite. 93

Me causa un solo instante más olvido 94
que veinticinco siglos a la hazaña
que hizo a Neptuno de Argos asombrarse. 96

Así mi mente, toda suspendida,
miraba fijamente, atenta, inmóvil,
y siempre de mirar sentía anhelo. 99

Quien ve esa luz de tal modo se vuelve,
que por ver otra cosa es imposible
que de ella le dejara separarse; 102

Pues el bien, al que va la voluntad,

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