mas va pensando mientras se la enseñan:
«Mi señor Jesucristo, Dios veraz,
¿de esta manera fue vuestro semblante?»; 108

estaba yo mirando la ferviente
caridad del que aquí en el bajo mundo,
de aquella paz gustó con sus visiones. 111

«Oh hijo de la gracia, el ser gozoso
-empezó- no es posible que percibas,
si no te fijas más que en lo de abajo; 114

pero mira hasta el último los círculos,
hasta que veas sentada a la reina
de quien el reino es súbdito y devoto.» 117

Alcé los ojos; y cual de mañana
la porción oriental del horizonte,
está más encendida que la otra, 120

así, cual quien del monte al valle observa,
vi al extremo una parte que vencía
en claridad a todas las restantes. 123

Y como allí donde el timón se espera
que mal guió Faetonte, más se enciende, 125
y allá y aquí su luz se debilita, 126

así aquella pacífica oriflama
se encendía en el medio, y lo restante
de igual manera su llama extinguía; 129

y en aquel centro, con abiertas alas,
la celebraban más de un millar de ángeles,
distintos arte y luz de cada uno. 132

Vi con sus juegos y con sus canciones
reír a una belleza, que era el gozo 134
en las pupilas de los otros santos; 135

y aunque si para hablar tan apto fuese
cual soy imaginando, no osaría
lo mínimo a expresar de su deleite. 138

Cuando Bernardo vio mis ojos fijos
y atentos en lo ardiente de su fuego,
a ella con tanto amor volvió los suyos, 141
que los míos ansiaron ver de nuevo.

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