Mas Dios lo aguantará por poco tiempo 145
en la santa tarea, y será echado
donde Simón el mago el premio tiene, 147
y hará al de Anagni hundirse más abajo. 148

CANTO XXXI

En forma pues de una cándida rosa 1
se me mostraba la milicia santa
desposada por Cristo con su sangre; 3

mas la otra que volando ve y celebra
la gloria del señor que la enamora
y la bondad que tan alta la hizo, 6

cual bandada de abejas que en las flores
tan pronto liban y tan pronto vuelven
donde extraen el sabor de su trabajo, 9

bajaba a la gran flor que está adornada
de tantas hojas, y de aquí subía
donde su amor habita eternamente. 12

Sus caras eran todas llama viva,
de oro las alas, y tan blanco el resto,
que no es por nieve alguna superado. 15

Al bajar a la flor de grada en grada,
hablaban de la paz y del ardor
que agitando las alas adquirían. 18

El que se interpusiera entre la altura 19
y la flor tanta alada muchedumbre
ni el ver nos impedía ni el fulgor: 21

pues la divina luz el universo
penetra, según éste lo merece,
de tal modo que nada se lo impide. 24

Este seguro y jubiloso reino,
que pueblan gentes antiguas y nuevas,
vista y amor a un punto dirigía. 27

¡Oh llama trina que en sólo una estrella
brillando ante sus ojos, las alegras!
¡Mira esta gran tempestad en que estamos! 30

Si viniendo los bárbaros de donde 31
todos los días de Hélice se cubre,

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