piensa que no hay quien en la tierra mande;
y así se pierde la humana familia. 141

Mas antes de que enero desinvierne, 142
por la centésima parte olvidada,
de tal manera rugirán los cielos, 144

que la tormenta que tanto se espera,
donde la popa está pondrá la proa,
y así la flota marchará derecha; 147
y tras las flores vendrán buenos frutos.

CANTO XXVIII

Luego que contra la vida presente
de los ruines mortales, me mostró
la verdad quien mi mente emparaísa, 3

cual la llama de un hacha en un espejo
ve quien con ella por detrás se alumbra,
antes de que la vea o la imagine, 6

y atrás se vuelve para ver si el vidrio
le dice la verdad, y ve que casa
con ella cual la música y su texto; 9

de igual forma recuerda mi memoria
que hice mirando a los hermosos ojos
donde hizo Amor su cuerda para herirme. 12

Y al volverme y al golpear los míos
lo que en aquellos cielos aparece,
cada vez que en sus giros se repara, 15

vi un punto que irradiaba tan aguda 16
luz, que la vista que enfocaba en ella
por tan grande agudeza se cerraba; 18

y la estrella que aquí menor parece,
luna parecería junto a ella,
si se pusieran una junto a otra. 21

Acaso tanto cuanto cerca vemos
de su halo la luz que lo desprende
cuando son más espesos sus vapores, 24

distante de ese punto un círculo ígneo
giraba tan veloz, que vencería
el curso que más raudo el mundo ciñe; 27

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