entonces vi cubrirse todo el cielo. 30

Y cual mujer honrada que está siempre
segura de sí misma, y culpas de otras,
sólo con escucharlas, ruborizan, 33

así cambió el semblante de Beatriz;
y así creo que el cielo se eclipsara
cuando sufrió la suprema potencia. 36

Luego continuaron sus palabras
con una voz cambiada de tal forma,
que más no había cambiado el semblante: 39

«No fue nutrida la Esposa de Cristo
con mi sangre, de Lino, o la de Cleto, 41
para ser en el logro de oro usada; 42

mas por lograr este vivir gozoso
Sixto y Urbano y Pío y Calixto 44
tras muchos sufrimientos la vertieron. 45

No fue nuestra intención que a la derecha
de nuestros sucesores, se sentara
parte del pueblo, y parte al otro lado; 48

ni que las llaves que me confiaron,
se volvieran escudo en los pendones
que combatieran contra bautizados; 51

ni que yo fuera imagen en los sellos,
de privilegios vendidos y falsos,
que tanto me avergüenzan y me irritan. 54

En traje de pastor lobos rapaces
desde aquí pueden verse prado a prado:
Oh protección divina, ¿por qué duerme? 57

Cahorsinos y Gascones se apresuran 58
a beber nuestra sangre: ¡oh buen principio,
a qué vil fin has venido a parar! 60

Pero la providencia, que de Roma
con Escipión guardar la gloria pudo, 62
pronto nos salvará, según lo pienso; 63

y tú, hijo mío, que a la tierra vuelves
por tu peso mortal, abre la boca,
y tú no escondas lo que yo no escondo.» 66

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