Tal como cuando el palomo se pone
junto al amigo, y uno y otro muestra
su amistad, al girar y al arrullarse; 21

así yo vi que el uno al otro grande
príncipe glorïoso recibía,
loando el pasto que allí se apacienta. 24

Mas concluyendo ya los parabienes,
callados coram me se detuvieron, 26
tan ígneos que la vista me vencían. 27

Entonces dijo Beatriz riendo:
«Oh ínclita alma por quien se escribiera
la generosidad de esta basílica, 30

haz que resuene en lo alto la esperanza:
puedes, pues tantas veces la has mostrado, 32
cuantas jesús os prefirió a los tres.» 33

«Alza el rostro y sosiega, pues quien viene
desde el mundo mortal hasta aquí arriba,
en nuestros rayos debe madurarse.» 36

Este consuelo del fuego segundo
me vino; y yo miré a aquellos dos montes
que me abatieron antes con su peso. 39

«Pues nuestro emperador te ha concedido
que antes de muerto puedas con sus condes
avistarte en la sala más secreta, 42

y viendo la verdad de este palacio,
la esperanza, que abajo os enamora,
a ti y a otros pueda consolaros, 45

dime qué es, y di cómo florece
en tu mente: y de dónde te ha venido.»
Así continuó la luz segunda. 48

Y la piadosa que guió las plumas
de mis alas a vuelo tan cimero,
previno de este modo mi respuesta: 51

«La iglesia militante hijo ninguno 52
tiene que más espere, como escrito
está en el sol que alumbra nuestro ejército: 54

por eso le otorgaron que de Egipto

357