que las siguieron, a las que natura
ni bate el yunque ni calienta el hierro.» 102

«Dime -me respondió- ¿quién te confirma
que hubiera aquellas obras? Pues el mismo
que lo quiere probar, sin más, lo jura.» 105

Si el mundo al cristianismo se ha inclinado, 106
-le dije sin milagros, esto es uno
aún cien veces más grande que los otros: 108

pues tú empezaste pobre y en ayunas
en el campo a sembrar la planta buena
que fue antes vid y que ahora se ha hecho zarza.» 111

Esto acabado, la alta y santa corte
cantó por las esferas: «Dio Laudamo»
con esas notas que arriba se cantan. 114

Y aquel varón que así de rama en rama,
examinando, me había llevado,
cerca ya de los últimos frondajes, 117

volvió a decir: «La Gracia que enamora
tu mente, ha hecho que abrieras la boca
hasta aquí como abrirse convenía, 120

de tal forma que apruebo lo que has dicho;
mas explicar qué crees debes ahora,
y de dónde te vino la creencia.» 123

«Santo padre, y espíritu que ves
aquello en que creíste, de tal modo,
que al más joven venciste hacia el sepulcro, 126

tú quieres --comencé- que manifieste
aquí la forma de mi fe tan presta,
y también su motivo preguntaste. 129

Y te respondo: creo en un Dios solo
y eterno, que los cielos todos mueve
inmóvil, con amor y con deseo; 132

y a tal creer no tengo sólo prueba
física o metafísica, también
me la da la verdad, que aquí nos llueve 135

por Moisés, por profetas y por salmos,
y por el Evangelio y por vosotros

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