por entre el cielo descendió una llama
que en círculo formaba una corona
y la ciñó y dio vueltas sobre ella. 96

Cualquier canción que tenga más dulzura
aquí abajo y que más atraiga al alma,
semeja rota nube que tronase, 99

si al son de aquella lira lo comparo
que al hermoso zafiro coronaba
del que el más claro cielo se enzafira. 102

«Soy el amor angélico, que esparzo
la alta alegría que nace del vientre
que fue el albergue de nuestro deseo; 105

y así lo haré, reina del cielo, mientras
sigas tras de tu hijo, y hagas santa
la esfera soberana en donde habitas.» 108

Así la melodía circular
decía, y las restantes luminarias
repetían el nombre de María. 111

El real manto de todas las esferas
del mundo, que más hierve y más se aviva
al aliento de Dios y a sus mandatos, 114

tan encima tenía de nosotros
el interno confín, que su apariencia
desde el sitio en que estaba aún no veía: 117

y por ello mis ojos no pudieron
seguir tras de esa llama coronada
que se elevó a la par que su simiente. 120

Y como el chiquitín hacia la madre
alarga, luego de mamar, los brazos
por el amor que afuera se le inflama, 123

los fulgc>res arriba se extendieron
con sus penachos, tal que el alto afecto
que a María tenían me mostraron. 126

Permanecieron luego ante mis ojos
Regina caeli, cantando tan dulce
que el deleite de mí no se partía. 129

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