son los deseos todos; sólo en ella
cada parte está siempre donde estaba, 66

pues no tiene lugar, ni tiene polos,
y hasta aquella conduce esta escalera,
por lo cual se te borra de la vista. 69

Hasta allá arriba contempló el patriarca
Jacob que ella alcanzaba con su extremo,
cuando la vio de ángeles colmada. 72

Mas, por subirla, nadie aparta ahora 73
de la tierra los pies, y se ha quedado
mi regla para gasto de papel. 75

Los muros que eran antes abadías
espeluncas se han hecho, y las cogullas
de mala harina son talegos llenos. 78

Pero la usura tanto no se alza 79
contra el placer de Dios, cuanto aquel fruto
que hace tan loco el pecho de los monjes; 81

que aquello que la Iglesia guarda, todo
es de la gente que por Dios lo pierde;
no de parientes ni otros más indignos. 84

Es tan blanda la carne en los mortales,
que allá abajo no basta un buen principio
para que den bellotas las encinas. 87

Sin el oro y la plata empezó Pedro,
y con ayunos yo y con oraciones,
y su orden Francisco humildemente; 90

y si el principio ves de cada uno,
y miras luego el sitio al que han llegado,
podrás ver que del blanco han hecho negro. 93

En verdad el Jordán retrocediendo, 94
más fue, y el mar huyendo, al Dios mandarlo,
admirable de ver, que aquí el remedio.» 96

Así me dijo, y luego fue a reunirse
con su grupo, y el grupo se juntó;
después, como un turbión, voló hacia arriba. 99

Mi dulce dama me impulsó tras ellos
por la escalera sólo con un gesto,

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