La primer alma y quinta de las cejas 100
ha causado tu asombro, pues las ves
pintando las angélicas regiones. 102

No dejaron sus cuerpos, como piensas,
gentiles, mas cristianos, con fe firme
en los pies por clavar o ya clavados. 105

Pues una del infierno, donde nunca
se vuelve al buen querer, tornó a los huesos;
y esto fue en premio de esperanza viva: 108

de una viva esperanza que dio fuerzas
a la súplica a Dios de revivirle,
para poder corregir su deseo. 111

El alma gloriosa de que hablo,
vuelta a la carne, en la que estuvo un poco,
creyó en aquel que podía ayudarla; 114

y creyendo encendióse en tanto fuego
de verdadero amor, que en su segunda
muerte, fue digna de estas alegrías. 117

La otra, por gracia que de tan profunda
fuente destila, que nadie ha podido
ver su vena primera con los ojos, 120

puso todo su amor en la justicia:
y así, pues, Dios le abrió, de gracia en gracia
la vista a la futura redención; 123

y él en ella creyó, y no toleraba
la peste de su antiguo paganismo;
y reprendía a las gentes perversas. 126

Las tres mujeres que viste en la rueda 127
derecha le sirvieron de bautismo,
antes del bautizar más de un milenio. 129

¡Oh predestinación, cuán alejada
se encuentra tu raíz de aquellos ojos
que la causa primera no ven tota! 132

Y vosotros mortales, sed prudentes
juzgando: pues nosotros, que a Dios vemos,
aún no sabemos todos los que elige; 135

y nos es dulce ignorar estas cosas,

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