turbada, será brusco lo que digas. 126

No obstante, aparta toda la mentira
y pon de manifiesto lo que has visto;
y deja que se rasquen los sarnosos. 129

Porque si con tu voz causas molestia
al probarte, alimento nutritivo
dejará luego cuando lo digieran. 132

Este clamor tuyo hará como el viento,
que las más altas cumbres más golpea;
y esto no poco honor ha de traerte. 135

Por ello se han mostrado a ti en los cielos,
en el monte y el valle doloroso
sólo las almas de notoria fama, 138

pues fe no guarda el ánimo que escucha
ni observa los ejemplos que escondidas
o incógnitas tuvieran las raíces, 141
ni razones que no son evidentes.»

CANTO XVIII

Se recreaba ya en sus reflexiones
aquel beato espejo, y yo en las mías,
temperando lo amargo con lo dulce; 3

y la mujer que a Dios me conducía
dijo: «Cambia de idea; porque estoy
cerca de aquel que lo injusto repara.» 6

Yo entonces me volví al son amoroso
de mi consuelo; y no he de referiros
el mucho amor que vi en sus santos ojos: 9

no sólo es que no fíe en mis palabras,
sino que la memoria no repite,
sin una gracia, lo que la supera. 12

Sólo puedo decir de aquel instante,
que, volviendo a mirarla, estuvo libre
mi afecto de cualquier otro deseo, 15

mientras el gozo eterno, que directo 16
irradiaba en Beatriz, desde sus ojos
con su segundo aspecto me alegraba. 18

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