igual sabes las cosas contingentes
antes de que sucedan, viendo el punto
en quien todos los tiempos son presentes; 18

mientras que junto a Virgilio subía
por la montaña que cura las almas,
o por el reino difunto bajando, 21

dichas me fueron respecto al futuro
palabras graves, y aunque yo me sienta
a los golpes de azar como el tetrágono; 24

mi deseo estaría satisfecho
sabiendo la fortuna que me aguarda:
pues la flecha prevista daña menos.» 27

Así le dije a aquella misma luz
que antes me había hablado; y como quiso
Beatriz, fue mi deseo confesado. 30

No con enigmas, donde se enviscaba 31
la gente loca, antes de que muriera
el Cordero que quita los pecados, 33

mas con palabras claras y preciso
latín, me respondió el amor paterno,
manifiesto y oculto en su sonrisa: 36

«Los hechos contingentes, que no salen 37
de los cuadernos de vuestra materia,
en la mirada eterna se dibujan; 39

Mas esto no los hace necesarios,
igual que la mirada que refleja
el barco al que se lleva la corriente. 42

De allí, lo mismo que viene al oído
el dulce son del órgano, me viene
hasta mi vista el tiempo que te aguarda. 45

Como se marchó Hipólito de Atenas 46
por la malvada y pérfida madrastra,
así tendrás que salir de Florencia. 48

Esto se quiere y esto ya se busca, 49
y pronto lo han de ver los que esto piensan
donde se vende a Cristo cada día. 51

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