que muestra el pensamiento antes que pienses; 63

mas por que el sacro amor en que yo veo
con perpetua vista, y que me llena
de un dulce desear, mejor se calme, 66

¡segura ya tu voz, alegre y firme
suene tu voluntad, suene tu anhelo,
al que ya decretada es mi respuesta!» 69

Me volví hacia Beatriz, que antes que hablara
me escuchó, y sonrió con un semblante
que hizo crecer las alas del deseo. 72

Dije después: «El juicio y el afecto, 73
pues que gozáis de la unidad primera,
en vosotros operan de igual modo, 75

porque el sol que os prendió y en el que ardisteis,
en su calor y luz es tan igual,
que otro símil sería inoportuno. 78

Mas querer y razón, en los mortales,
por causas de vosotros conocidas,
tienen las alas de diversas plumas; 81

y yo, que soy mortal, me siento en esta
desigualdad, y por ello agradezco
sólo de corazón esta acogida. 84

Te imploro con fervor, vivo topacio,
precioso engaste de esta joya pura,
que me quede saciado de tu nombre.» 87

«¡Oh fronda mía, que eras mi delicia
aguardándote, yo fui tu raíz!»: 89
comenzó de este modo a responderme. 90

Luego me dijo: «Aquel de quien se toma
tu apellido, y cien años ha girado
y más el monte en la primera cornisa, 93

fue mi hijo, y fue tu bisabuelo:
y es conveniente que tú con tus obras
a su larga fatiga des alivio. 96

Florencia dentro de su antiguo muro, 97
donde ella toca aún a tercia y nona,
en paz estaba, sobria y pudorosa. 99

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