Tal vez son muy atrevidas mis palabras,
al posponer el gozo de los ojos,
que si los miro, cesan mis deseos; 132

mas el que sepa que los cielos vivos
más altos más acrecen la belleza,
y que yo aún no me había vuelto a aquéllos, 135

podrá excusarme de lo que me acuso
por excusarme, y saber que no miento:
que aquí el santo placer no está excluido, 138
pues más sincero se hace mientra sube.

CANTO XV

La buena voluntad donde se licúa
siempre el amor que inspira lo que es recto,
como en la inicua la pasión insana, 3

silencio impuso a aquella dulce lira,
aquietando las cuerdas que la diestra
del cielo pulsa y luego las acalla. 6

¿Cómo estarán a justas preces sordas
esas sustancias que, por darme aliento
para que hablase, a una se callaron? 9

Bien está que sin término se duela
quien, por amor de cosas que no duran,
de ese amor se despoja eternamente. 12

Cual por los cielos puros y tranquilos 13
de cuando en cuando cruza un raudo fuego,
y atrae la vista que está distraída, 15

y es como un astro que de sitio mude,
sino que en el lugar donde se enciende
no se pierde ninguno, y dura poco: 18

tal desde el brazo que a diestra se extiende
hasta el pie de la cruz, corrió una estrella
de la constelación que allí relumbra; 21

no se apartó la gema de su cinta,
mas pasó por la línea radial
cual fuego por detrás del alabastro. 24

Fue tan piadosa la sombra de Anquises, 25

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