de donde tales vienen a la regla,
que uno la huye y otro la endurece. 126

Yo soy el alma de Buenaventura
de Bagnoregio, que en los altos cargos
los errados afanes puse aparte. 129

Aquí están Agustín e Iluminado, 130
los primeros descalzos pobrecillos
con el cordón amigos del Señor. 132

Está con ellos Hugo de San Víctor, 133
y Pedro Mangiadore y Pedro Hispano, 134
que con sus doce libros resplandece; 135

el profeta Natán, y el arzobispo 136
Crisóstomo y Anselmo, y el Donato 137
que puso mano en el arte primera. 138

Está Rabano aquí, y luce a mi lado 139
el abad de Calabria Joaquín 140
dotado del espíritu profético. 141

A celebrar a paladín tan grande 142
me movió la inflamada cortesía
de fray Tomás y su agudo discurso; 144
y conmigo movió a quien me acompaña.»

CANTO XIII

Imagine quien quiera comprender 1
lo que yo vi -y que la imagen retenga
mientras lo digo, como firme roca- 3

quince estrellas que en zonas diferentes
el cielo encienden con tanta viveza
que cualquier densidad del aire vencen; 6

imagine aquel carro a quien el seno
basta de nuestro cielo noche y día
y al dar vuelta el timón no se nos marcha; 9

imagine la boca de aquel cuerno
que al extremo del eje se origina,
al que da vueltas la primera esfera, 12

haciéndose dos signos en el cielo,
como hiciera la hija del rey Minos
sintiendo el frío hielo de la muerte; 15

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