que el frío y el calor manda a Perugia
por la Puerta del Sol; y detrás lloran 47
Nocera y Gualdo su pesado yugo. 48

Por donde esta ladera disminuye
su pendiente, nacióle un sol al mundo,
como hace a veces éste sobre el Ganges. 51

Y así pues quien a aquel lugar nombrara
que no le llama Asís, pues esto es poco,
sino Oriente, si quiere ser exacto. 54

No se hallaba del orto muy distante, 55
cuando a la tierra por su gran virtud
logró hacer que sintiese algún consuelo; 57

que por tal dama, aún jovencito, en guerra 58
con su padre incurrió, a la cual las puertas
del gozo, cual a muerte, no abre nadie; 60

y ante toda su corte espiritual
et coram patrem a ella quiso unirse;
luego la amó más fuerte cada día. 63

Ésta, privada del primer marido, 64
mil cien años y más vivió olvidada 65
sin que nadie, hasta aquél, la convidase; 66

no valió oír que al lado de Amiclates
segura la encontró, al oír sus voces,
aquel que fue el terror del mundo entero; 69

ni le valió haber sido tan constante
y firme, que al quedar María abajo,
ella sobre la cruz lloró con Cristo. 72

Pero para no hablarte tan oscuro,
Francisco y la Pobreza estos amantes
has de saber que son de los que te hablo. 75

Su concordia y sus rostros tan felices,
amor y maravilla y gestos dulces,
inspiraban muy santos pensamientos; 78

tanto que aquel Bernardo venerable 79
se descalzó, y detrás de tanta paz
corrió, y corriendo tardo se creía. 81

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