si me intuara yo cual tú te enmías.» 81

«El mayor valle en que el agua se vierte 82
-sus palabras entonces me dijeron-
fuera del mar que a la tierra enguirnalda, 84

entre enemigas playas contra el curso
del sol tanto se extiende, que ya hace
meridiano donde antes horizonte. 87

Ribereño fui yo de aquellas costas
entre el Ebro y el Magra, que divide
en corto trecho Génova y Toscana. 90

Casi en un orto mismo y un ocaso
están Bugía y mi ciudad natal,
que enrojeció su puerto con su sangre. 93

Era llamado Folco por la gente
que sabía mi nombre; y a este cielo,
como él me iluminó, yo ahora ilumino; 96

que más no ardiera la hija de Belo, 97
a Siqueo y a Creusa dando enojos,
que yo, hasta que mi edad lo permitía; 99

ni aquella Rodopea que engañada 100
fue por Demofoonte, ni Alcides 101
cuando encerró en su corazón a Iole. 102

Pero aquí no se llora, mas se ríe,
no la culpa, que aquí no se recuerda,
sino el poder que ordenó y que provino. 105

Aquí se admira el arte que se adorna
de tanto afecto, y se comprende el bien
que hace que influya abajo lo de arriba. 108

Y a fin de que colmados tus deseos
lleves que en esta esfera te han surgido,
debiera referirte aún otras cosas. 111

Quieres saber quién hay en esa hoguera
que aquí cerca de mí lanza destellos
como el rayo de sol en aguas limpias. 114

Sabrás que en su interior se regocija
Raab; y en compañía de este coro, 116
en su más sumo grado resplandece. 117

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