Vuestra naturaleza, al pecar tota
en su simiente, de estas dignidades,
como del paraíso, fue apartada; 87

sin poder recobrarla, si lo piensas
bien sutilmente, por ningún camino
que por estos dos vados no atraviese: 90

o que Dios solo generosamente
perdonara, o el hombre por sí mismo
diese satisfacción de su locura. 93

Ahora clava la vista en el abismo
del eterno saber, a mis palabras
cuanto puedas atentamente fijo. 96

No podría en sus límites el hombre
satisfacer, pues no puede ir abajo
luego con humildad obedeciendo, 99

cuanto desobediente quiso alzarse;
y es esta la razón que incapacita
a reparar al hombre por sí mismo. 102

A Dios, pues, convenía con sus medios
al hombre devolver la vida entera,
con uno digo, o con los dos acaso. 105

Mas pues la obra es tanto más querida
por quien la hace, cuanto más nos muestra
el pecho bondadoso del que sale, 108

la divina bondad que el mundo sella,
de proceder por todos sus caminos
gustó para volvernos a lo alto. 111

Y entre la última noche y el primero 112
de los días, un hecho tan sublime
por uno y otro, ni hubo ni lo habrá: 114

pues fue más generoso al darse él mismo,
para hacer digno al hombre de elevarse,
Dios, que si hubiera sólo perdonado; 117

y ningún otro modo le bastaba
a la justicia, si el Divino Hijo
no se hubiese humillado al encarnarse. 120

Ahora para calmar cualquier deseo,

287