y las otras repúblicas y príncipes; 45

donde Torcuato y Quincio, a quien dio nombre
su pelo descuidado, Fabios, Decios
ganaron fama que con gusto incienso. 48

Luego humilló el orgullo de los árabes 49
que tras Aníbal las alpestres rocas
de las que bajas tú, Po, atravesaron. 51

Bajo aquél, siendo aún jóvenes, triunfaron 52
Escipión y Pompeyo; y a ese monte
a cuyo pie naciste, le fue amargo. 54

Luego, cercano el tiempo en el que el cielo
quiso ordenar el mundo a su manera,
César por gusto de Roma lo obtuvo. 57

Y lo que obró desde el Varo hasta el Rin, 58
lo vio el Isara, el Era y lo vio el Sena
y los ríos que al Ródano engrandecen. 60

Lo que obró luego al marcharse de Rávena 61
y cruzó el Rubicón, fue tan aprisa
que ni pluma ni lengua alcanzarían. 63

Luego marchó con sus tropas a España,
luego a Durazzo, y tal golpe en Farsalia 65
dio, que hasta el Nilo se dolió del daño. 66

A Antandro y al Simoes, patria suya, 67
vio otra vez, y el lugar que a Héctor sepulta;
y partió para mal de Tolomeo. 69

De allí fue como un rayo contra Juba; 70
y desde allí se volvió al occidente
donde escuchó la trompa pompeyana. 72

Por lo que obró en las manos del siguiente, 73
en el infierno ladran Bruto y Casio,
y se dolieron Módena y Perugia. 75

Aún lo llora la triste de Cleopatra, 76
que, escapando de aquél, con la culebra
se dio la muerte atroz e inesperada. 78

Con él llegó a la orilla del mar Rojo, 79
con él en tanta paz al mundo puso,
que las puertas de Jano se cerraron. 81

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