gobernó el mundo allí de mano en mano,
y así cambiando vino hasta las mías. 9

César fui, soy el mismo Justiniano
que quitó, inspirado del Espíritu,
lo excesivo y superfluo de las leyes. 12

Y antes de que a esta obra me entregara,
una naturaleza en Cristo sólo
creía, y esta fe me era bastante; 15

mas aquel santo Agapito, que fue
sumo pastor, a la fe verdadera
me encaminó con sus palabras santas. 18

Yo le creí; y claramente veo
lo que había en su fe, como tu ves
en la contradicción lo falso y cierto. 21

Y en cuanto que eché andar ya con la Iglesia,
por gracia a Dios le plugo el inspirarme
la gran tarea y me entregué de lleno; 24

y a Belisario encomendé las tropas,
quien gozó tanto del favor del cielo,
que fue señal de que en él reposara. 27

Ahora ya he contestado a tu primera
pregunta: mas me obliga a que te añada
su condición algunas otras cosas, 30

para que veas con cuánta injusticia se
mueve contra el signo sacrosanto
quien de él se apropia o quien a él se opone. 33

Mira cuánta virtud digno le hizo
de reverencia; ya desde la hora
en que murió Palante por su reino. 36

Sabes que en Alba tuvo su morada
más de trescientos años, hasta el día
que por él combatieron tres y tres 39

Y sabes lo que obró en siete reinados,
del mal de las Sabinas a Lucrecia,
venciendo en torno a los pueblos vecinos. 42

Y lo que obró llevado contra Breno
por los magnos romanos, contra Pirro,

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